domingo, 1 de enero de 2012

Futuro.


Después de años de investigación, he llegado a la conclusión de que hay cerebros vacíos. Sí, amigos, realmente existen. Puedes llenarlos de cualquier cosa.
Lo mejor es cogerlos desde el inicio, ya que, además de práctico, puede resultar verdaderamente divertido. ¡Compruébelo usted mismo!: elija uno y escoja la ideología que quiere para su nuevo cerebro, el dueño de dicho órgano seguirá a pies juntillas lo que usted le haya dicho. Y, si después de unos años, de repente se le ocurre otra ideología, pensamiento, principio o cualquier otra cosa, siempre puede cambiarla por la primera, no hacen falta argumentos fuertes, ni siquiera hacen falta que sean coherentes y razonables: el cerebro vacío actuará como una esponja y recogerá todo lo que usted quiera. Además, estar en blanco no supondrá ningún problema en cuanto a la educación, ya que los conocimientos no influyen para nada en el terreno de las ideas.
¿Aburrido de hablar con gente que tiene su propio criterio?¿Harto de que la gente actúe según su moral?¿Tiene miedo a que sus hijos con el tiempo formen una personalidad distinta a la suya? No lo piense más y actúe, su solución está en los cerebros vacíos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Jota.

El martes pasado tuve un examen de lengua. Me quedé en blanco. Sí, en blanco. Me sabía todos los autores, sus obras, las subordinadas, las coordinadas, y las que no son ni la una ni la otra. Sabía cuándo una frase era recíproca y cual reflexiva, sabía distinguir entre ponombre, determinante y adverbio. Pero no sabía para qué lado debía escribir el rabito de la jota.
Toda decidida (no me quedaba otro remedio) comencé a escribir un examen que careciera por completo de jotas mayúsculas,

toda una hazaña cuando el tema a desarrollar era la literatura de Juan Ramón Jiménez.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Primero fueron los tacones,


y luego el caminar.
Primero la risa y luego las ganas de reír.
Primero el sexo y luego el amor. No, espera, el amor no.

Las vecinas comentaban que su padre era un borracho y que su madre los había abandonado, y, mientras, fregaban el rellano de un piso continuamente en obras.

Ella trabajaba en el bar de la esquina, ese en el que el único cliente fiel es la sombra del banco de enfrente, y al que van empresarios sin corbata por el día, y con ella en la cabeza por la noche.
Su blusa de trabajo tenía cinco botones, de los cuales los dos primeros debían de estar siempre desabrochados, inclusive en invierno, para deleite del je
fe, "aquel gordo cabrón", como me lo describió años después, sin esmalte en los labios y con cicatrices donde debería de haber arrugas.

Un día, se personó ante su mostrador un príncipe azul de ojos claros, cabello oscuro y doce primaveras a cuestas. En un descuido de su padre, se acercó a ella y le preguntó si le podía poner un chupito de tequila.

-¿Un chupito de tequila? No, cielo, yo no vendo eso a estas horas ni a esas edades. ¿Por qué te interesa la bebida en cuestión?
+¿No es lo que toman los mayores cuando se cansan de su vida?

-No me digas que estas cansado de tu vida, niñito de papá. Te cambio tu situación por la mía.
El niño enarcó las cejas.
+En lo que queda de mañana, tengo que acompañar a mi padre a dos reuniones más para "enterarme del negocio familiar que estoy obligado a hacer prosperar en los años venideros" (¡ni si quiera sé lo que significa venideros!). Y luego, me espera una agradable comida familiar con la novia de mi padre, que es veinte años más joven que él y ama veinte veces más a su dinero, tras la cual se retirarán al dormitorio mientras yo estudio economía (o lo intento), así que piensalo antes de cambiarme el puesto, tú al menos puedes escapar.

Esa misma noche, le dedicó un chupito a escondidas a aquél niño, mientras pensaba en sus palabras. "Escapar", reía,

"como si hubiera dónde hacerse fuerte"



"Cómo traerse al hoy cada mañana?
Como un suspiro profundo y quedo,
como un dolor de muelas aliviado"

-Me gustas cuando callas



+Mala suerte.

domingo, 30 de octubre de 2011

Y vas tú, y me sonríes.


-¿Por qué sonríes? La gente no lo suele hacer, le va mas quejarse, ¿sabes? es más divertido. Así la gente viene y se preocupa por ti, y mola la compasión. A veces incluso se miente un poquito para agravar la cosa e incluso lloran por su terrible e irreparable situación, diciendo que su vida es una mierda, y así das mas pena. Y vas tú, y me sonríes. No lo entiendo. De veras: eres rara. De todas formas
,

No está mal tu sonrisa, para ser un lunes.
Ahora te sirvo el café.

viernes, 7 de octubre de 2011

Podría dedicarte 1000 palabras y un te quiero.


Podría mover el mundo sin punto de apoyo.
Podría ganarle a Aquiles y a su tortuga.
Podría llegar al sol con unas alas de cera.
Podría escribir la canción más bonita del mundo
en la que expusiera los versos más tristes de una noche.
Y sin embargo, nunca podría elegir entre susurrarte dos palabras o doscientas.

martes, 4 de octubre de 2011

Hemoglobina en vena,




y más oxígeno.
Entonces grita.
Que se rompan las cuerdas vocales, que se quede el cielo sin estrellas, que estallen en sonrisas las casualidades, que nos quede la música.
La juventud no se esfuma en una taza de café, siempre y cuando no la tomes entre cuatro paredes y un ordenador, y no se trata de morir joven, si no de vivir deprisa,
y no se trata de amores eternos,
si no de besar despacito.