
Me temblaba el bolsillo pidiéndome que escogiera entre el olvido y la memoria, y eso, solo podía significar una cosa: ella estaba al otro lado.
La música inundó la habitación, y su voz recitó los versos que tanto nos gustaban a las dos. Se había acordado de mi. Cuando me colgó, me di cuenta de que el pelo de los brazos se me había puesto de punta, y le escribí un mensaje.
¿Pero qué puede llegar a representar un mensaje, comparado con lo que representa ella para mí?
Hay veces que las palabras dicen mucho (todo) y otras no sirven para absolutamente nada.
ResponderEliminarEso ocurre con las llamadas, los conciertos, los mensajes (más o menos idiotas), las tardes, los eventich, las witchis, la empanada y el café.
El caso esque, en estos pocos meses, no ha habído nada que no me sirviera para crecer. Y cada sabor (ZAMBURIÑAS) y cada sobrecito de azucar (2) me ha hecho aprender mucho. Siempre han cambiado las cosas, dándole un giro argumental inesperado a todo.
Debo agradecértelo, por lo tanto.
Se despide un cacahuete disecado.
Tu señora mujer.