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miércoles, 8 de febrero de 2012

Ya en su lecho de muerte,

aplastada contra el zapato de un infante, la hormiguita se arrepintió de haber pasado toda su juventud trabajando sin descanso para asegurar una vejez que le habían robado. La cigarra se quedó con la herencia.

viernes, 3 de febrero de 2012

La luna de Lorca lo echa de menos.

La musa viuda, llora su ausencia. Se siente sola.No le faltan admiradores, muchos le escriben,
pero no como él.

Él la cautivaba, la vestía de asesina. Provocadora y sensual, observaba al niño desde lo alto,
manteniendo una amenaza constante. Ningún hombre la había retratado así jamás. Siempre buena, siempre protegiendo amantes o escuchando secretas pasiones, se aburre.

La luna quiere ser mala.

Luna.-[...]¡No haya sombra ni emboscada,
que no puedan escaparse!
¡Que quiero entrar en un pecho
para poder calentarme!
¡Un corazón para mí!
¡Caliente, que se derrame
por los montes de mi pecho!;
dejadme entrar, ¡ay, dejadme!
Federico García Lorca: Canto de la Luna.

martes, 10 de enero de 2012

Progreso.

Querida muy señora mía:
Me dispongo a escribirle en respuesta a sus recientes quejas sobre nuestro comportamiento. Es mi deseo que sepa usted que nada hicimos con el propósito de dañarla o perjudicarla, simplemente fueron daños colaterales. Reconozco que lo de perforarla fue demasiado, pero compréndalo, es por el progreso. En realidad, todo es por el progreso, pues nos hacemos llamar "civilización avanzada", y no sin motivo. No es que no nos importe, pero tenemos prioridades, ¿comprende?
Por último, quería hacerle una advertencia, que no me gustaría que fuese interpretada como una amenaza, pero es mi labor hacerle saber que puede usted seguirse calentando y calentando, que a nosotros nos da igual, hemos creado unas maquinitas que nos dan aire fresquito, y las ponemos al máximo, que no se diga que no tenemos buena tecnología.
Me despido, señora atmósfera, con mis más respetuosos saludos.
Un abrazo,
La humanidad.

lunes, 9 de enero de 2012

Eres todo orégano, darling.


Esta tarde me disponía a estudiar cuando recordé tu duda existencial.
No me preguntaste ni quién eras ni de dónde venías ni a dónde vas, si no qué ingrediente eras. Que si la masa, que lo soporta todo, que si el queso, que puede ser fuerte o débil, que si las aceitunas negras, que todo el mundo odia y quita, me decías. Nada de eso, mon amour, porque hoy he concluído que eres orégano,

el que da el sabor,
el que apenas se ve, pero en seguida se nota,
el imprescindible en toda buena pizza.

martes, 4 de octubre de 2011

Hemoglobina en vena,




y más oxígeno.
Entonces grita.
Que se rompan las cuerdas vocales, que se quede el cielo sin estrellas, que estallen en sonrisas las casualidades, que nos quede la música.
La juventud no se esfuma en una taza de café, siempre y cuando no la tomes entre cuatro paredes y un ordenador, y no se trata de morir joven, si no de vivir deprisa,
y no se trata de amores eternos,
si no de besar despacito.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Las matemáticas en naranja.

Cuando terminó, se echó para atrás en la silla y respiró hondo. Luego contempló su creación. Todos esos colores, arremolinados y sin apenas sentido parecían darle vida al papel. Las letras, todas escritas con la misma tinta, se entremezclaban formando palabras cuyo significado no quería entender. No sabía si reír o llorar cuando comprobó que, en realidad, su obra de arte no era mas que el horario con más asignaturas de todos sus años de instituto.
Apoyó los codos en la mesa y la cabeza sobre sus manos mientras decía para sí mismo:




-La próxima vez lo haré en escala de grises.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

-Pero si apenas me conoces.

-Sí que te conozco. Eres como yo:


son las dos de la mañana y no sabes a dónde ir.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Would you hold my hand...


if I saw you in heaven?


Caminaban muy juntos, uno al lado del otro, evitando por todos los medios cruzar miradas. Ya era tarde, y el neón hacía su presencia en la casi vacía calle de la ciudad. Ella llevaba su vestido de flores, aquel que se le ceñía tanto a su cintura que arrancaba a su padre un gruñido de desaprobación y a él una taquicardia incontrolable cada vez que salía del armario. En nada comenzaría mayo, al fin y al cabo. Su casa apenas quedaba a dos calles de donde se encontraban, y él no pudo evitarlo. No podía esperar más. Quería disfrutar con ella aquel verano de 1986 que se acercaba ya a pasos agigantados, cansado de esperar siempre el momento perfecto para luego rechazar todos. Y se dijo que no había tal instante, que no existía, que en realidad, todos los momentos son idóneos para eso. Casi con furia, la atrajo hacia sí y la besó. Cien años no hubiesen bastado para borrar de su memoria la sonrisa que puso ella al separarse.
Fue entonces cuando, muy lentamente, y sin decirse nada, se dieron la vuelta para continuar caminando, sin atreverse todavía a cogerse de la mano.
Prometía aquel verano.

El 26 de abril de aquel año, Chernobyl vivía la mayor catástrofe nuclear hasta el momento.


Tres meses después, ella sí se atrevía a sostenerle la mano mientras a él se le escapaba la vida en aquella cama. No quedaban ya palabras que decirse, no quedaban ya lágrimas que llorar, no quedaban ya días de verano a los que agarrarse, ni besos que dedicarse, solo una leve caricia antes de quedarse sola.
Suspiró y salió a la calle, esperando a que llegase su momento, después de todo, ya nadie se libraba en aquella maldita ciudad.


Would it be the same, if I saw you in heaven?

No sé

despertarme de buen humor, escribir relatos conmovedores, tocar la guitarra, jugar al fútbol, saltar con pértiga, arañarte el corazón, cantar ópera, callar con un beso, callarme, hacer que llueva y viajar en el tiempo.

Pero sé lavarme los dientes de maravilla.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Y se fue por la puerta grande,

o por el garaje, según se mire.
Se marchó dejándome el techo en el suelo.
Aquella misma mañana, mi escoba se suicidó.

jueves, 21 de julio de 2011

Pero ya no era ayer, si no mañana.

y un insolente sol como un ladrón entró por la ventana.


Los buenos días con ojeras empañan cualquier mal despertar.



lunes, 14 de marzo de 2011

Siete meses



Y siete horas en tacones.

Y siete giros con un mismo impulso.

Y siete mechones de pelo descontrolados.

Siete canciones de pie, y otras setecientas en el aire.

Siete "pues si hay que trasladarse, se traslada uno"

Y siete copas que nos faltaron por probar.

Siete viajes en el ascensor para arriba, con sus

siete viajes para abajo.

Menos siete fotos que salieron bien, con sus

siete mil carcajadas.

Siete minutos para el amanecer,

y las siete horas que nos faltan por descansar.

Siete veces te doy las gracias,

por dejar que me introduzca en tu vida un ratito.

domingo, 6 de febrero de 2011

Chiquitita tell me what's wrong



Y dime por qué sigues llorando todas las noches, si él te dejó ya hace tiempo. Nunca supiste seguir sin él, aunque lo disimules a la perfección delante de la gente.

Ya ha llovido mucho desde que se fue, dejando tu sonrisa desprotegida, a merced de otros, y esa taquicardia que siempre se da cuando suena el teléfono en mitad de la noche, y ese sudor frío al ver esa cama.

Que sepas que a mi no me engañas, que lloraste sobre mí tantas noches que me extrañaba cuando no lo hacías. Sé exactamente cuánto tardaste en volver a sonreír, y en conseguir apaciguar tus sueños.

Así que no tengas miedo, y llora. Que no te de vergüenza, pequeña, que sabes qeu a mí me vas a tener siempre aquí. Y cuando no puedas más, dame la vuelta, como en aquellas noches interminables, para que te muestre mi lado frío, y puedas continuar.
Y no te asustes porque se desdibujen tus recuerdos lentamente y cicatricen las heridas, pequeña: son cosas que pasan.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Este hacerse mayor sin delicadeza.


Hoy vino a visitarme una vieja amiga. Al principio pensé que se trataba de alguna de sus compañeras, que últimamente me visitaban más que ella. Ella solía venir en las noches agónicas e interminables, cuando la oscuridad me envolvía y el interruptor me traicionaba. Por eso me sorprendió verla por aquí, aunque no tardé en notar la difrencia: ella se hacía de rogar, tardaba en salir, y, cuando lo hacía, era para deslizarse muy lentamente, casi a cámara lenta, por mi mejilla. Trazaba así su trayectoria suave, como una caricia, abriéndose camino hacia mi boca, donde yo la lograba callar, donde yo la ahogaba. Era entonces, y solo entonces, cuando dejaba degustar su sabor ácido. Se evaporaba con facilidad, dejando tan solo una pequeña parte de su esencia: el vacío.


-La próxima vez, te dejaré caer -le advertí.
[Estos ojos que no miden ni comparan,
ni se olvidan de tu cara]

martes, 23 de noviembre de 2010

Hoy Júpiter se ve jodidamente bien.



-Llevas media hora ahí, mirándome. ¿Vas a estar mucho rato así o vas a ponerte a hacer algo productivo?



+Me gusta mirarte.



-¿Ah si? Pues no te comprendo. No tengo nada de especial. No soy una estrella: no tengo luz propia. Solo me da el reflejo del sol.




+Tú lo que quieres es que no te mire, porque yo sé la verdad.




-¿La verdad? ¿Y qué es la verdad?




+La verdad es que eres un traidor. Sé que en diciembre me dejarás.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Ácido desoxirribonucleico.

Yo lo que quiero es una sopa de CIENCIAS.



Con multiplicaciones, divisiones, infinitos, fórmulas, hipótesis, cromosomas, genes, hipotenusas, teorías, ácidos etilmetilbencénicos o clorhídricos y aderezado con una pizca de ácido desoxirribonucleico.




domingo, 21 de noviembre de 2010

Este virus que no muere ni nos mata

Lo supe ignorar hasta que el dolor se hizo físico:

tengo un agujero negro en el estómago.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Y dice la gente que ahora eres formal...

Me acuerdo de tu cresta y de tu pelo teñido.

De tu chupa de cuero, de tus pantalones ajustados.

De tu cara de chulo, de tus ganas de arrasar con todo a tu paso, de tu pitillo siempre a medio acabar.

Las noches interminables, las manañas sin poder levantarse de la cama...

¿Y luego?

Luego vino ELLA, la que no te importaba, la que te "la sudaba", literalmente. Sabía que te volvía loco. Yo siempre lo vi venir. Tú no. A ti todo te pilló por sorpresa. Te fuiste con ella, me dejaste.

Yo no. Y quiero que lo sepas. Que yo sigo aquí, y salgo todas las noches al viejo bar, y sigo pidiendo lo mismo, y sigo pidiendo para dos. Me emborracho. Las chicas ya no se me acercan. Ya no quieren mi calor, ya no es como antes, cuando nos las teníamos que apartar. Ahora gritan en cuanto doy un paso hacia ellas.Y conduzco. Sí, lo sigo haciendo. Durante toda la noche. Cuando me despierto, siempre me acuerdo de ti. Y de lo que me dijiste un día, sobre las siete de la mañana cuando volvíamos a casa con las chaquetas colgando del hombro.

-Eh, tio...-tu aliento tiraba para atrás, pero no me aparté-¿a ti no te gustaría ir a L.A?...¿Dejar un día esta ciudad?

-Joder, chaval, a dónde vas...pero eso debe de estar muy lejos...

-...

Te pasé la mano por el hombro y te dije:

-Pero si tu quieres, tío, cojemos el Cadillac y piramos.

Te reíste ante mi falta de conocimiento de geografía, y seguimos caminando haciendo largas eses a través de aquellos años ochenta...

Han pasado treinta años...

Sí, es verdad, nunca pude superar el pasado, nunca lo intenté, quizás, y por eso sigo aquí, borracho en el Cadillac...

Me pregunto qué pasará si piso un poco más el acelerador.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Y no me sonrojo si te digo que te quiero.

Sus ojos eran pequeños, y su mirada grande, al igual que sus pestañas. Se sentó en la última mesa, en una esquina, como cada mañana desde que había empezado el verano. Parecía estar esperandola otra vez, pero se retrasaba. A lo mejor esta mañana la había dejado sola.

-¿Qué te sirvo? -le dije por puro protocolo, mientras apuntaba en la libreta "café con leche y dos de azúcar".

Pero esta vez no.

-Un sugus de cereza y tequila, por favor.

Se me escapó una carcajada, y me fui a prepararle un café como dios manda.

Ella sacó un libro, lo abrió, y comenzó a pasar páginas.

Cuando le llevé el café, me incliné para ver lo que estaba leyendo.



BLANCO.

NADA.



"Primero lo del tequila y el sugus y ahora esto. Debo de estar en un sueño"



Y, como no protestó por el café, volví a mi puesto detrás de la barra. Una ráfaga de viento sacudió entonces el bar. La chica de gafas entró con paso firme y una pluma en la mano. Se sentó frente a ella y, sin mediar palabra, le tendió la pluma...





...y comenzaron a escribir en aquel libro en blanco.

Y si no te gusta...


...lo haremos PURÉ!